Jueves, hora 23, noche fría de invierno, Liceo
Departamental Prof. Juan Luis Perrou. Ana Laura Martínez corre por el patio
interno, grita, o lo intenta… porque de su boca emana mucha sangre; débil, casi
sin fuerzas, abre el aula de biología y se interna: anonadados, veinte
estudiantes la miran, incluso el profesor que arquea las cejas por la sorpresa.
Ana Laura respira con dificultad, extiende sus manos tembleques y manchadas de
sangre hacia los presentes y susurra un apenas audible “ayúdenme”, Ana Laura
Martínez exhala por última vez y cae al suelo, MUERTA. Afuera, se oye un trueno.
AULAS
SANGRIENTAS
El día gris
presagiaba tormentas aisladas, como las que eran impertinentes en esos días,
aún así el ambiente del liceo no decaía, todos se encontraban ocupados en los
preparativos del acto por los cien años del liceo, todos menos Malena Aguirre
que salía del aula número diez poco más que arrastrando los pies. Se encontraba
abatida por las notas recibidas en Historia, que si bien no eran malas ella
creía que podían ser mejores. Malena era la mejor de la clase de sexto de
Derecho en casi todas las materias, brillaba por su gran intelecto y era la
admiración de profesores y alumnos. A la salida, parado frente al salón nueve,
se encontraba Martín, un chico de sexto de Economía que siempre estaba solo,
vestía ropas oscuras con adornos macabros y
pasaba el día entero hablando de películas de terror o música metalera.
Aún así, y pese a las grandes diferencias en cuanto a la personalidad, Malena y
Martín eran grandes amigos. Cuando ella lo vio, notó una sonrisa morbosa que
tanto le conocía.
-
¡Ya
sé, no me vengas con puro cuento! - le anticipó mientras ambos empezaron a
transitar el largo pasillo hacia las escaleras.
-
¡Con
puro cuento decís! ¡Ja! Todos parecen felices y distraídos, porque nadie quiere
hacerse cargo de lo que aconteció la pasada noche.
-
¡Ay!
No digas pavadas, son puros rumores, a mí me dijeron que falleció de un paro
cardíaco.
-
¡Te
mintieron! A Ana Laura la mataron, tengo una amiga en el sexto de Medicina y me
contó que estaba en el aula de biología y la vio y todo, qué cosa rara ¿no? Me
dijo que el subdirector les advirtió que no podían contar nada y
sospechosamente no tienen clases por toda la semana ¿no te parece raro? Y si la primera aula que había para pedir
ayuda era la de biología, tuvo que haber venido desde la adscripción o la sala
de profesores…
-
¡Estás
insinuando que los profesores tuvieron algo que ver con su muerte!
Gritó, y
Martín asustado le imploró silencio justo cuando el profesor de matemáticas
pasaba a su lado y les dedicaba una mirada fría y calculadora.
Ambos
bajaron a la planta baja, los alumnos se movían de un lado a otro haciendo sus
quehaceres antes de que culminara el recreo y volvieran a la última e
interminable hora de clase. Martín llevó a Malena hasta quedar a centímetros de
la sala de profesores y disimularon tener una conversación normal hasta que el
liceo quedó casi vació de alumnos y profesores.
-
¿Me
podés decir qué hacemos acá? - se quejó ella cansada
-
¿No
te parece que la extraña desaparición del director y el asesinato de Ana Laura
tienen algo que ver?
-
Paro
Cardíaco - le corrigió, aunque ella también lo dudaba…
-
Bueno,
pero que tal si entramos en el extraño cuarto que hay adentro del salón de
profesores y que nadie conoce, capaz averiguamos algo.
A Malena le
encantaban los misterios y los juegos de detectives, pero ese caso parecía o
bien, una locura o un delirio de Martín, pensó un poco y miró a ambos lados, nerviosa.
-
Vos
sabés que los rumores son ciertos, ¡no los ignores por miedo!
Le dijo él intentando convencerla de una vez. Ella
suspiró, pero no se quejó, lo que le dio a Martín la pauta para seguir
adelante. Dentro del salón, se encontraba el profesor de historia, bebiendo una
taza de café y con los ojos enfocados en unos trabajos a corregir.
-
Yo
lo llamo y lo distraigo para que me explique algo, vos entras disimulada.
-
¡¿Eh?!
¿Por qué yo? Sos vos el que querés jugar a Sherlock Holmes.
-
¡Sí,
lo sé! Pero yo lo puedo distraer, se acerca nuestro parcial, si esperamos a que
se vaya puede demorar mucho y sería sospechoso que anduviéramos en el liceo sin
tener clases, en cuanto él se vaya yo entro detrás.
Malena
volvió a suspirar, cada vez le gustaba menos el plan, Martín se acercó hacia la
puerta y la entreabrió, el profesor alzó la vista.
-
Profe…
María Antonieta, sans culottes, absolutismo, el consulado… ¡tengo un matete en
la cabeza! Me va a ir mal en le parcial. ¿Podrá ayudarme? Bajé material de
Internet pero no sé si estará bien.
El profesor
se paró de su asiento y fue a su encuentro, Martín lo llevó hacia una mesa que
estaba cerca del salón pero de forma que quedó a espaldas de éste. Demostrando
sus dotes de actriz, Malena dio a entender que se debía marchar y despidiéndose
se dirigió hacia la puerta que daba a la salida por el costado del edificio,
pero sin que el profesor se percatara desvió su camino hacia el salón de
profesores y una vez allí entró rápidamente al cuarto misterioso.
La escena
que vio la impactó y la descolocó al instante. Dentro, se encontraban reunidos
todos los profesores, ella al entrar integró parte de la ronda que formaban;
estaba todo casi oscuro, sólo algunas velas daban un débil resplandor a las
paredes y las sombras se movían fantasmales. Pero lo impactante fue ver, en el
centro del cuarto, un sillón donde posaba un extraño ser, lo creía humano, pero
su piel parecía derretida, cómo la cera que caía a los lados de las velas;
Malena pensó que estaba muerto, pero notó que muy débilmente su pecho subía y
bajaba.
-
Buenas
noches, fiel tributo - dijo seriamente Melissa Hueco, la profesora de
literatura. - Y que tu alma descanse en paz luego de tu valiente sacrificio.
La profesora de filosofía se adelantó unos pasos
sosteniendo un enorme y viejo libro, y haciendo el esfuerzo para leer en la
oscuridad dijo:
-
Y
que la sangre del tributo, seleccionada entre la mayoría por su desbordante
inteligencia sea justa para alimentar el alma del director y del liceo, que
luego de cien años necesita renovación, para seguir funcionando como
institución educativa.
-
Aliméntenme
ya, estoy perdiendo fuerzas… ¡Y que esta vez no se escape! Como la de ayer… -
dijo con voz ronca el director mientras se esforzaba por mantener su cuerpo
moribundo y marchito con vida.
Todos los profesores reunidos se tomaron de
la mano, y cerraron sus ojos entrando en una especie de trance. Malena sintió
un fuerte escalofrío y ganas de llorar, paralizada por el terror intentaba
entender la situación, se dio vuelta para escapar pero cortando el camino se
encontraba el profesor de historia y Martín, éste último la miraba con su
característica mirada morbosa, entonces le dijo:
-
¿Hacia
dónde vas? El misterio recién comienza.
Y le enseñó un afilado cuchillo. Y en cada rincón
del Perrou, se oyó un grito.
NOTA: Cuento con el que represento a Colonia en el libro que se hizo por los 100 años de los liceos en Uruguay (2012). Ni les cuento lo complicado que me resulta escribir sobre una idea sabiendo el poco espacio que tengo disponible para hacerlo, y si bien la historia daba para que escribiese mucho más fue un reto interesante intentar adaptarla a las condiciones que tenía.
NOTA: Cuento con el que represento a Colonia en el libro que se hizo por los 100 años de los liceos en Uruguay (2012). Ni les cuento lo complicado que me resulta escribir sobre una idea sabiendo el poco espacio que tengo disponible para hacerlo, y si bien la historia daba para que escribiese mucho más fue un reto interesante intentar adaptarla a las condiciones que tenía.

Creepy... me gustó mucho!!!!
ResponderEliminarme alegro ! :3
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