miércoles, 26 de febrero de 2014

                                                         

                                        ZOMBIES


                                                                   MITO Y ARTE




La siguiente investigación la realicé con el fin de tener una guía rápida y sencilla sobre uno de los temas que más auge está teniendo en este momento y que tan rico es en temática y filosofía; como ferviente seguidor del cine de terror ya a una corta edad sentía una curiosa atracción por los "muertos caminantes" que errantes vagan en busca de carne viva; ya de grande esta curiosidad me llevó a investigar en la Internet y otras fuentes sobre el tema y de esta forma puedo brindarles este trabajo que sin pretender ser una guía exacta contiene lo básico con respecto al arte y el mito del zombie (el cine principalmente por ser el medio en el que más peso tiene). También vale mencionar que me enfocaré en el zombie romereano, en la metáfora que representa y en dónde radica su éxito al correr de las décadas, ya que me parece lo más importante para destacar de esta peculiar criatura. 
Demás está decir que estoy abierto a preguntas o críticas que quieran hacerme. No es necesario que mencione que soy un simple aficionado por el género como los hay muchos (y de seguro mejores) en la red. :)


Comencemos con lo básico:

¿QUÉ ES UN ZOMBIE? (correctamente se escribiría "zombi" pero con la e al final es como lo han popularizado los estadounidenses)

·         - El zombie es un cadáver que resucita con un único fin: alimentarse.
·         - El zombie carece de toda conciencia o recuerdos de lo que fue en vida, carece de razón y de toda  humanidad. Desaparecen las cualidades que lo hacían humano.
·         - Sus instintos de supervivencia son el de alimentarse y el de seguir al grupo (ampliaré este punto más abajo)No necesita alimentarse, su sistema digestivo no funciona.
·         - La única forma de destruir a un zombie es destruyéndole su cerebro que es aparentemente el único órgano que le funciona correctamente.

·         Está ligado a lo apocalíptico, a la destrucción de la humanidad. No puede vivir paralelo o aislado como el vampiro.
·         El poder de los zombies se encuentra en su cantidad y su voracidad más que en su fuerza e inteligencia. (Se relaciona con la multitud)
·         ¿Por qué se crean? Virus, contaminación, radiación, magia negra. Es una cuestión personal de los escritores, Romero utilizó la radiación cósmica como escusa en su primer película pero no desarrolló la idea en las siguientes, quizás por ser una idea bastante ridícula o porque al fin y al cabo no es relevante a la trama, ya que lo importante se encuentra en la supervivencia.
      La "peste" zombie se trasmite por los fluidos (sangre, saliva) y algo importante es que NO COMEN CEREBROS, sino toda la carne de sus víctimas, la idea de que el zombie come cerebro viene de la saga "Return of the Living Dead" (a la que personalmente le tengo mucho aprecio pero que considero más bien una parodia del género) 


Diferencias entre vampiro y zombie. (por simple placer del investigador)

El vampiro está ligado a lo pasional, a los sentimientos; el vampiro es un ser pensante que envidia la vida, le atrae. La sangre que es su alimento está ligada más a la vida; la carne, o sea, el alimento del zombie, a lo insignificante, al vicio, a lo pasajero. El zombie Se alimenta de la muerte y sólo usa unos mecanismo racionales de su cerebro. 
Esta diferencia se ve en que: para matar a un vampiro hay que destruirle el corazón, al zombie el cerebro. Vemos la dicotomía existente entre vida y muerte/ sentimiento y razón que hay entre estas criaturas que ambas son muertos vivientes.

Breve historia del Zombie:

El zombie es una leyenda de la isla de Haití, pero el zombie que conocemos hoy en día en una mezcla del zombie haitiano con un poco de folclore.
Desde un principio el hombre siempre le ha temido a la muerte, al temerle a la muerte le teme a todo aquello que la represente; una de esas cosas es el cadáver. Ya en la antigüedad y con más potencia en la Edad Media se creó todo una superstición acerca de los cadáveres, se les temía. (Europa: necrófagos, vampiros, Gules en Arabia.)

ZOMBI HAITIANO:

La leyenda cuenta que en Haití los brujos que adoran el vudú pueden revivir muertos y usarlos como esclavos. Es decir, gracias a la magia negra el brujo puedo adueñarse del recién fallecido y al poseer su alma puede controlarlo. El recién resucitado carece de toda conciencia y obedece. Trabajan en plantaciones, mano de obra barata.
¿qué dice la ciencia? Existen ciertas drogas que pueden inducir al individuo a un estado de “muerto en vida” los brujos las emplean para “matar” a los individuos y una vez enterrados por sus familiares los desentierran y pueden manipular al individuo ya que las drogas dejan daños cerebrales.




Clairvius Narcisse
El 18 de enero de 1980 una mujer de nombre Angela Narcisse se encontró con una persona en un mercado de una pequeña ciudad de Haití. El desconocido, al que ella, por supuesto, no reconoció, afirmó ser su hermano. Fue entonces que Angela Narcisse reconoció a su cercano pariente, el cual había muerto hacía dieciocho años. Tras superar la sorpresa inicial, Angela escuchó el relato que su hermano, Clairvius Narcisse, tenía que hacerle.
La historia de Clairvius Narcisse implica conocer cómo es posible, para el ritual haitiano del vudú, apropiarse del alma de una persona antes de que ésta fallezca. El procedimiento se inicia con la consulta a un bokor, un hechicero o brujo, que es quien lleva adelante la operación mágica. En el caso de Clairvius Narcisse, se trató de su hermano, con quien mantenía una disputa por tierras.
Luego de enfermar y ser llevado al hospital, Clairvius Narcisse comenzó a sentir un profundo sopor que lo sumió en un sueño consciente. Desde ese estado particular, presenció, sin poder moverse ni hablar, cómo los médicos los declaraban muerto y preparaban las ceremonias de entierro, luego de entregar el cadáver a la familia. Narcisse fue sepultado y permaneció inmóvil pero vivo durante unos días, hasta que oyó el retumbar de unos tambores y a un hombre pronunciar lo que parecían ser fórmulas mágicas en una lengua extraña. Clairvius Narcisse fue despertado de su sueño y pudo levantarse de su tumba, ya que su ataúd había sido desenterrado. Pero fue entonces que manos anónimas lo encadenaron a una hilera de personas en su misma situación y lo condujeron a marchas forzadas hasta una lejana plantación de azúcar, en donde fue obligado a trabajar. No era difícil someter a la población de zombis: no poseen voluntad, ya que el alma les ha sido arrebatada por el bokor, y no pueden sino obedecer a sus amos, los esclavistas a quienes el bokor vende a sus víctimas.
Durante varios años Clairvius Narcisse trabajó como esclavo en la plantación de azúcar junto a cientos de otros zombis, consciente de sus actos pero impedido de poder modificarlos, hasta que durante un incidente que no está nada claro (Narcisse afirma que unos cuantos zombis, incluido él mismo, consiguieron rebelarse) logró escapar. Se refugió en el campo por varios meses, sin saber qué hacer para retornar a una vida normal y por miedo a ser llevado por la fuerza nuevamente a la plantación. Finalmente, tras enterarse que su hermano, quien lo había vendido inicialmente al bokor, había muerto, decidió presentarse ante sus parientes, quienes verificaron fehacientemente que se trataba en realidad del Clairvius Narcisse desaparecido hace tanto tiempo.
A pesar de haber escapado de las garras de la brujería, Clairvius Narcisse no la pasó de maravilla al regresar a su vida anterior. De acuerdo a las creencias en Haití, las personas cuyas almas han sido capturadas por el bokor y le han servido como zombis arrastran consigo una maldición, de la que no es posible librarse. Clairvius Narcisse terminó sus días en soledad y pobreza, sin revelar su método para escapar de la crueldad de los mercaderes de esclavos de aquéllos a los que un hechicero ha convertido en zombis.


La hisotria de Clairvius y la leyenda del zombie llega a los oídos de la prensa estadounidense y se hace mundialmente famosa; a partir de entonces se hacen muchos estudios sobre el tema(La serpiente y el arcoíris, el más importante) y Hollywood toma la fábula, es así como a mediado de los años 30 empiezan a salir muchas películas inspiradas por el zombie:
WHITE ZOMBIE / Le legión de los muertos sin alma. (1932) la primera.
Los zombies de estas películas eran, siendo fieles a la leyenda popular, muertos revividos por brujos que servían para diferentes tareas y que lejos está de ser lo que conocemos hoy en día como zombie.

George A. Romero

Romero es quien a partir de los sesenta retoma el mito del zombie para el cine (género que venía decayendo luego de que se volviera un tema repetitivo para el cine de clase B ) La extrema diferencia e innovación de Romero radica en que: los zombies ya no están controlados por alguien, se levantan con el única e inútil fin de alimentarse de los vivos, se trata de un problema global, ya no es aislado. Se mueven en masas lo que les asegura una mejor chance de conseguir alimento, estando solos las probabilidades de alimentarse bajan y las de morir suben, (este me parece un punto importantísimo aunque en general es ignorado)

Su primer pelis es: Night of the livingf dead - 1968

“De una u otra manera, hasta la llegada de La noche de los muertos vivientes había estado muy presente en el género lo que podríamos llamar un sentido espiritual o psicológico del terror, relativo al miedo a lo desconocido, a los miedos interiores […]. Con la película de Romero, esta visión del terror se transforma, ahora es el miedo físico lo que impera, […]; es
más, algo tan prosaico y brutal como el hecho de ser comido vivo, sin motivo
alguno y por nuestros semejantes, sin que conozcamos la causa que genera tal
comportamiento”  EL 'ZOMBI' COMO METÁFORA (CONTRA)CULTURAL - Àngel Ferrero y Saúl Roas





Inspiración de Romero y algunos datos interesantes:

Le Zombie du Grand Pérou  es la primer  obra literaria en la que aparece esta criatura, la novela es del año 1697 y fue escrita por  Paul-Alexis Blessebois, de más está decir, que narra una visión fiel al mito.
 La novela Frankenstein de Mary Shelley es una gran inspiradora del género zombie, si bien este peculiar monstruo dista mucho de ser un zombie su idea y inspiró a varios escritores que se acercaron más a la criatura de la que Romero se inspiró.
Otros autores son: Edgar Allan Poe, que juega con el misterio del muerto viviente en cuentos como La Caída de la Casa Usher de 1839 y La verdad sobre el caso del Señor Valdemar
Ambrose Bierce, también experimenta la temática con su extraordinario relato La Muerte de Halpin Frayser de 1893.
Y finalmente la serie de cuentos: Herbert West: reanimador (de Lovecraft) más Soy Leyenda (de Richard Matheson) darían como resultado la inspiración del director Night of the living Dead.


 Los críticos encontraron en la película una fuerte crítica contra el racismo (un afrodescendiente protagonizó la cinta en una época polémica por el racismo, SPOILER es el único sobreviviente de la noche entre toda la gente blanca y asesinado al final por un error burlo FIN DEL SPOILER. Además de interesante observar que en las antiguas películas de zombis los dueños de  éstos eran gente blanca y adinerada mientras que los muertos eran gente negra -por la clase de raza de la población haitiana- que servían de esclavos, sencillamente hay un paralelismo muy grande con lo que fue la esclavitud en Estados Unidos y está vez, Romero planteaba una situación diferente: el afrodescendiente era ahora el jefe y el protagonista), algunos críticos también vieron un paralelismo grotesco con la guerra de Vietnam (que habla de la mea-culpa del ciudadano norteamericana al ver en los zombies a los caídos en la guerra que regresaban a vengarse de los vivos que los habían mandado a morir)
Romero negó varias veces que intentara ser crítico con la sociedad pero comenzó a notar que el zombie representaba mucho más entre la gente de lo que él había pensado, el gusto de poder proyectar sus pensamientos y hacer catársis a través de la criatura que había "co-creado"  lo llevó a experimentar más con el género, su popularidad lo lleva a crear una saga:
 en Zombi (Dawn of the Dead, 1978) encontramos una clara crítica a la voracidad de la economía capitalista; 
en El día de los muertos (Day of the Living Dead, 1985) una crítica a la
militarización de la era Reagan; 
La tierra de los muertos (Land of the Dead, 2005), rodada 20 años después, dirige su atención a la manipulación política de la era Bush y El diario de los muertos (Diary of the Dead, 2007) hacia la
manipulación informativa.
Vale aclarar que la crítica y la satirización de la sociedad se ve de muchas formas en las películas y no de forma explícita.



Puntos Importantes del cine de zombies de Romero y sus imitadores:

 - Siempre hay un superviviente que compara a los zombis con los vivos.

- Los zombies no son el problema, en las películas de zombis el verdadero problema son los mismos vivos

Tomemos por ejemplo el remake de Night of the Living Dead dirigio por Tom Savini, un gran amigo de Romero:  Ben es asesinado por Cooper, Cooper por Barbara, Tom y Judy se matan por un error estúpido, Helen es asesinada por su hija, no se defiende. Barbara es la única sobrevive.

·         - Problemas de liderazgos para ponerse de acuerdo antes los problemas que surgen.

 - Los personajes siempre se dejan llevar por el miedo, la cobardía, la estupidez y sus propios intereses perjudicándose a ellos mismo y también, claro está, a los demás. Siendo el hombre siempre el conflicto principal.

 Los zombies quedan en un segundo plano; ellos solos no pueden llevar el ritmo de una película.

·        -  Las películas Exploran la mente humana, su perfil de supervivientes y las relaciones conflictivas. 


¿QUÉ REPRESENTA ENTONCES UN ZOMBIE?

“El zombie no es realmente un monstruo al uso, sino una metáfora del ser humano corriente que ha sido infectado y manipulado. Y aunque siempre acaba cometiendo algún
tipo de crimen, no es realmente por voluntad propia. De esta forma el zombie se
convierte en monstruo y víctima a un mismo tiempo, y esta dualidad le hace
todavía más aterrador.
El zombie representa así a ese ser humano que ha perdido
su humanidad, y es esa pérdida de humanidad, transmitida por nuestros
semejantes como un virus, la que nos aterroriza realmente.”  EL 'ZOMBI' COMO METÁFORA (CONTRA)CULTURAL - Àngel Ferrero y Saúl Roas


El zombie es entonces una metáfora del controlado, del que sigue a las masas inconscientemente y que inconscientemente hace el mal.
Piensen cuántas veces han usado la palabra zombie en su lenguaje cotidiano, para referirse a un enfermo, a alguien que está somnoliento o muy cansado, para referirse a alguien borracho o bajo alguna sustancia que lo vuelve tonto y despistado. 


«Las historias de zombis funcionan con la misma eficacia que los cuentos infantiles. Los
cuentos de hadas eran, en el fondo, historias políticas a través de las cuales
era muy fácil poder expresarse […] No me interesa ser el Michael Moore del
horror ni nada por el estilo, pero me siento bien cada vez que soy capaz de
poder expresar y decir las cosas que quiero utilizando este medio.» George Romero


“se trata de un monstruo que no representa casi nada en concreto por sí
mismo, y que por tanto lo puede representar casi todo, según se le relacione
con un contexto histórico y social determinado o con otro.”

Como crítica personal diré que el género zombie sigue en pie y es aprueba de épocas porque puede adaptarse a todo tipo de escenario; siempre habrá una clase de "zombies" en la sociedad y ésta se puede plasmar de forma metafórica en el cine. Se han tocado temas como el consumismo tecnológico, la religión, el sexismo o la guerra. Siempre representan un estado del ciudadano del momento. El zombie se adapta también a otros géneros, por eso hemos visto muchas películas exitosas que no pertenecen exclusivamente a la temática romereana: romance, acción, drama, etc... 
Y para finalizar con esta investigación dejo una síntesis de lo que nos despierta este ser  y que tantos nos atrae: 


 "No es por tanto el miedo a la
muerte o a lo desconocido lo que representamos con el zombi, sino el miedo a
ser controlado y actuar de forma inconsciente. En resumen, el zombi es la
representación de un monstruo, sí, pero también de una víctima, de un
engañado, del que no es consciente de lo que sucede, del alienado, y que aún
así infringe el mal, lo perpetúa y lo contagia. Esta es una de las razones de que
el zombi se haya adaptado mejor que otros monstruos a nuestra realidad". EL 'ZOMBI' COMO METÁFORA (CONTRA)CULTURAL - Àngel Ferrero y Saúl Roas




BIBLIOGRAFÍA:

Wikipedia 

Película Ninght of the living Dead (1990) y Saga de Romero 

EL 'ZOMBI' COMO METÁFORA (CONTRA)CULTURAL de Àngel Ferrero y Saúl Roas, Universidad Autónoma de Barcelona.

Luis Pérez Ochando – George A. Romero; Akal (2013)




jueves, 28 de febrero de 2013

Guía rápida para deshacerse de monstruos y espíritus malignos


Me veo en la obligación de subir un post aparte de lo que comúnmente subo (relatos basados en hechos cien por ciento reales) para contestarle a todas aquellas personas que vienen hacia mí pidiéndome ayuda.
Por el barrio la gente conoce mis excentricidades, los vecinos saben mis gustos por lo paranormal, lo esotérico y lo misterioso. Mi madre, a la hora del té,  me vende entre sus amigas como un curandero o alguna clase de brujo.  Lo cierto es que exagera mucho,  yo no soy brujo ni nada por el estilo, aunque mi fascinación por la parapsicología y mi contacto con las energías misteriosas que mueven este mundo me han hecho valer de un gran conocimiento.
La tal fama y reconocimiento del que erróneamente soy portador se debe principalmente al acontecimiento que sucedió la noche del tres julio de hace un par de años.
Ocurrió que mi vecina Olga tenía un duende invasor en su casa, jamás me hubiese prestado a ayudar a la mujer que miraba novelas con el televisor a todo volumen y distraían mis horas de estudio, pero al fin lo hice cansado ya de no poder dormir porque el duendecillo diabólico se paseaba por el jardín de ella cantando canciones fúnebres todas las noches.
Algo había leído sobre ellos así que me informé bien en internet y logramos deshacernos de él comprando un talismán de la suerte por mercado libre (qué baratas están las películas originales en ese sitio!)
Luego de este incidente fui reconocido en el barrio por mis “habilidades para repeler malos espíritus”

A continuación les dejo varios mensajes que me han dejado por correo algunos vecinos, lo hago con la intención de que si alguno de ustedes, desesperados, buscan alguna explicación a alguna actividad paranormal en su hogar metiéndose en internet, se topen con estos mensajes y les sea de ayuda:


María Olivera de 34 años dice: Hola señor exorcista, quisiera saber cómo hago para  callar a mi heladera, cada vez que la abro me conversa sobre algo, me comenta sobre los productos que allí guardo o me bromea con que hace frío. A veces la muy atrevida me piropea (más que nada cuando me pongo mi pollerita de jean) y varias veces le ha dicho palabrotas a mi hijo cuando olvida cerrar bien su puerta. Quisiera saber si cobrás algo por tu servicio, si es así, aguántame hasta el primero que es cuando cobra mi marido.  María.

Hola María, no, no cobro nada. En tu caso no creo que los japoneses hayan inventado heladeras que hablen de seguro hay un espíritu allí dentro ¿la heladera es nueva? Quizás su antiguo dueño guardaba los restos de sus víctimas allí dentro para que se conservaran y la heladera quedó maldita. Quizás es un demonio, si es así, guardá en ella un frasco con agua bendita (ojo, que no se congele) si el demonio no se va, o bien, aprenden a convivir con él o empiezan a guardar ajos y cebollas podridas ¿quién puede vivir en un lugar donde haya ese olor?

Pasemos a la siguiente:

Este es de Roberto, de cuarenta años: Hola, mi cristianismo no me permite hablar con gente como usted, despreciable y con poderes del diablo, pero estoy preocupadísimo, mi señora no deja de hablar Latín y Hebreo, no deja de vomitar ratas y gira la cabeza trecientos ochenta grados sin problema, yo creo que Dios la ha bendecido, el problema es que usa las hojas de su Biblia favorita para hacer barquitos de papel.

Hola Roberto,  un gusto también conocerlo, mire, yo creo que quien tiene poderes del diablo es claramente su esposa ¿cómo no lo pudo notar?  ¡Esa mujer está poseída! Tiene que llevarla de inmediato a su iglesia, y si no quiere entrar de seguro se irá corriendo a refugiarse a algún lado. Pero  como estamos rodeados de mar y su mujer sabe hacer barquitos de papel al menos sabemos que  va a estar entretenida.


Pasemos a otro:

Verónica de catorce años dice: aaaaaa tenes que ayudarme me persige un fantasma todo el tiempo cuando salgo de vaniarme me sincha del pelo y cuando voi a tomar agua me empina el vazo y me empapo toda q hagoooooo decimeeeeeeee.  Xq me pasa esto ami X(

Hola Verónica, bueno, por lo que veo el fantasma es un poco travieso, y viendo claramente la destrucción que le hacés a la lengua española de seguro quien te acosa es el fantasma de Miguel de Cervantes, y de ser así te lo tenés merecido.


Mejor pasemos a otro:


Este es de Andrés de veinte años:  Qué hacé locoo, na te escribía porque me está pasando algo re loco. Hay un fantasma mexicano en mi dormitorio que me traje sin querer de mi excursión a México.
Si pongo música muy alta escucho que me grita “pinche wey! Bájale a la música y vete a chingar a otra parte!”
El otro día jugamos al juego de la copa con unos amigos y le preguntamos cómo había muerto, en palabras textuales me dijo “pss, es que mi burrito se cruzó la calle, cundo fui a recogerlo un chavo fresa me chocó con su coche”
Pero casi siempre es muy mala onda con todos, cuando mi hermano corre por la casa le grita “orale  pendejo, no te vayas a caer, pues” y cuando le pedí que por favor se fuera me respondió:
“no mames, yo no me voy de aquí naco, este lugar está bien chido y tu novia está bien buena”
¿Qué hago, bo?


Hola Andrés, bueno,  es extraño porque los mexicanos aman mucho a su país y es raro que un fantasma se haya marchado de él, teniendo en cuenta que los fantasmas vagan por la tierra porque tienen que cerrar alguna etapa, dudo que pueda hacerlo estando a tanta distancia.
De seguro es un fantasma que te juega una broma o un duendecillo diabólico.


¡Ah! Bueno me cansé de tantos mensajes. Si lo creeré necesario abriré otro post más adelante con más mensaje, ahora me retiro a mirar NEW GIRL no sin antes contarles una anécdota:

Una vez vino una señora (cuyo nombre no diré para protegerla) diciéndome que su hijo estaba enfermo y sospechaba de algo siniestro. Cuando lo fui a visitar, noté que el niño de once años (menudito y bastante enfermo) tenía unas marcas en el cuello.
-          ¡Ah! Es obvio. –le dije a la mujer que me miraba interrogativa. – Es víctima de un vampiro.
La mujer casi que se desmaya de la impresión así que nos sentamos en su living y le expliqué todo sobre chupa sangres.
-          Y para ayudar a su hijo – culminé mi charla. – usted debe cerrar muy bien la ventana de su cuarto para que el engendro del demonio no entre en forma de murciélago. No importa si su hijo le exige que la abra ya que los vampiros hipnotizan a sus víctimas.

Pasaron un par de semanas antes de que la señora Mirta Ramírez volviera a pedirme ayuda ya que su hijo no hacía otra cosa que empeorar, así que le ordené que cerrara su habitación con llave y no dejara ni a la ama de llaves ni a la institutriz entrar en ella (al principio barajé la posibilidad de que esta última fuera un hombre-lobo) Sólo ella, su madre,  podía entrar en la habitación.
Una semana después recibí una carta suya diciendo en desesperadas palabras que su hijo estaba al borde de la muerte, que de nada servía mantener la puerta cerrada. Ya cansado y un poco loco me levanté de mi asiento, le pedí a un criado que me preparara el carruaje hacia su casa y en cuanto llegué aquella misma tarde la encontré a la señora tomando el té con unos señores bien coquetos e importantes del pueblo, me paré sorpresivamente en un lugar donde todos pudiesen verme y grité encolerizado:

-          ¡TÚ, VIEJA TONTA! ¡TÚ ERES EL VAMPIRO QUE BEBE LA SANGRE DE TU HIJO! ¡VEO POR TU CARA QUE NO LO SABÍAS, PERO SÍ, ERES UN VAMPIRO QUE SE CIEGA POR LA SANGRE EN LAS NOCHES Y MATA DE A POCO A SU PROPIO HIJO! ¡Bruja! ¡Maldita!






sábado, 23 de febrero de 2013

TERROR BAJO LA LLUVIA





        La primera que anticipó la lluvia fue doña Jacinta que en cuanto sintió la humedad en el aire y el dolor en sus rodillas corrió al patio de su casa a juntar la ropa del tendedero. Dos casa más arriba Virginia y Juan, los recién casados, preparaban las últimas maletas para su luna de miel; su vecina, María Elena, observaba el cielo despejado con extrañeza, ella también sentía el ambiente pesado y suponía que el calor denso de esos días terminaría con un buen aguacero.
- Esta noche se larga. – le dijo a su hijo entrando en la cocina de su casa donde había dejado la caldera en el fuego. Su hijo Tomás, bueno en matemáticas y malo en los deportes, levantó levemente la vista de su celular para echarle una mirada desaprobadora que ella no vio por estar ocupada gritándole a su hija que dejase de jugar en el patio con la hija de los Medina y que entrara a tomar la leche.
Vania Medina, de ocho años, se dirigió a su casa pasando silenciosamente por enfrente de la casa de Cacho, el viejo bribón del barrio que tenía la casa descuidada, lleno de cacharros su patio delantero y un inmenso perro tan malo como él.
Se sentía exhausta de tanto jugar sin supervisor y hambrienta por no comer desde el medio día; y eso que sólo hacía un día que sus padres se encontraban de viaje. 
Entró en la habitación de Eugenia, su hermana, y la vio concentrada frente al monitor de su pc, dando carcajadas de vez en cuando y tamborileando el teclado seguidamente de la risa.
Eugenia tardó unos segundos en ver a su hermana parada con el picaporte en la mano y le ordenó a que se fuese a bañar, prometiéndole que luego verían una película acostadas en su cama y con una suculenta cena.

A media noche la lluvia torrencial había empezado a caer hacía rato y las hermanas se encontraban observando el barrio por la ventana. La cena había sido pizza de delivery y la película más aburrida que los documentales del colegio. Sólo les quedaba dormirse pero tanto Vania como Eugenia habían heredado de su madre el terror por las tormentas.

Mirar por la ventana era bastante inútil ya que la abundante lluvia no permitía ver casi nada y cada vez que caía un rayo o sonaba un trueno ambas se sacudían levemente en sus asientos.
Vania no podía entender cómo de unas nubes podía caer tanta agua, Eugenia no podía creer que justo ese día en que sus padres no se encontraban había caído tal diluvio.
- ¿tenés miedo, verdad? – le preguntó Eugenia a su hermana sin correr la vista de la ventana, deseaba irse a sentar frente a la pc pero hasta a una hermana poco cariñosa como ella le costaba dejar a su hermana tan asustada. Ella había meneado la cabeza en signo negativo pero su miedo era latente en sus ojos.
Pasaron cuarenta y cinco minutos y poco habían hecho en ese tiempo, la lluvia caía incesantemente, el barrio se veía totalmente vacío de gente y los ladridos del perro de Cacho se escuchaban incluso ante el ruido ensordecedor de la lluvia cayendo sobre las chapas del techo del jardín. De seguro seguía atado bajo la lluvia mientras su dueño se encontraba dormido por la borrachera en un sillón de su living.
- Bueno, será mejor que te acuestes, si querés puedo leerte algo.
Le dijo Eugenia recordando que era lo que todo el mundo le hacía a los niños asustados, aunque nunca le hubiese leído algo a su hermana ni tampoco sus padres lo habían hecho a ella. Vania se sorprendió por la propuesta pero no la negó. Eugenia fue hacia la pequeña estantería del living mientras que la pequeña se acomodaba en la cama y cuidaba que la manta estuviese bien sujeta bajo el colchón, no fuese el caso que estuviese floja y en medio de la noche uno de sus pies se asomara por la tela y fuese apresado por un monstruo.
- A ver… - dijo Eugenia abriendo el libro infantil con el dibujo de una oruga en la portada. – Martita era una oruga que vivía dentro de una lata de atún y… ¿de qué te reís, mija? – le dijo al ver el rostro sonriente de su hermana.
- Ese libro es para bebés, Euge. Mamá me lo leyó cuando tenía cinco años.
Eugenia bajó el libro frustrada y la observó ofendida.
- Bueno nena . – le dijo. – Y yo qué sé ¿qué querés que lea?
Pero la niña había enmudecido y miraba la ventana atenta. Eugenia notó el silencio en la casa y entendió que la lluvia había cesado.
- Por fin. Tanta agua me pone nerviosa, juro que creí que mañana íbamos a tener que andar en canoa por el barrio si no cesaba de llover. – dijo mientras se paraba, dejaba el libro sobre la mesa de luz y se dirigía a la puerta de la cocina que daba al patio trasero, cuando la abrió vio anonadada el cielo como jamás había visto de noche: de un gris muy intenso, bajó la vista para ver el desastre que había hecho la lluvia: la ropa caía empapada de la cuerda, las sillas se habían caído y las macetas se encontraban a tope, también vio una gran bolsa de nylon arrojada sobre el pasto y que pensó que había arrastrado el aire, pero supuso que la teoría era errónea ya que la tormenta no había arrastrado viento, caminó sobre el pasto hundiendo las zapatillas en el barro tri tri tri  y cuando fue a tomar la extraña bolsa toda arrollada y mojada sintió un grito en la lejanía que la hizo enderezarse al instante. Mantuvo los oídos en alerta hasta que otro grito de mujer fue bien audible en la noche, intentó correr hacia la seguridad de la casa cuando recordó la bolsa de nylon y cuando volvió a recogerla vio con total sorpresa cómo comenzaba a moverse.
- Euge ¿qué pasa? – se escuchaba desde la puerta a la pequeña Vania que también había oído los gritos. - ¡Euge!
La bolsa empezó a tomar forma y Eugenia observando con más cuidado notó que no era una bolsa sino algún extraño ser, y cuando Vania prendió la luz del patio pudo ver cómo desplegaba sus alas traslúcidas. 
Al principio pensó que era una clase de inmensa medusa pero luego recordó que las medusas no tienen alas y se le antojó que parecía una mariposa, traslúcida, babosa y asquerosa como una medusa, pero con alas y cuerpo similar al de un insecto. Lo único que se le podía ver con claridad eran sus dos enormes ojos negros entre antenas y largas púas. Luego su cuerpo era blanco casi trasparente como el de los bichos del mar.
Cuando volvió para correr hacia la casa vio que sobre el marco de la puerta donde se hallaba Vania había otra de esas criaturas que caminaba por la pared, era más pequeña, del tamaño de una rueda de bicicleta y movía sus viscosas patas silenciosamente.
- Eugenia ¡tengo miedo! – dijo la niña, aunque desconociese la situación.
- Vania, entrá despacio y cerrá la puerta. – Dijo Eugenia intentando no apartar la vista de los dos bichos y descartando la posibilidad de entrar por ese lugar. - ¡dale! Yo entro por la otra puerta.
Vania no hizo preguntas al respecto y cerró la puerta de un portazo, el ruido puso nerviosa a la criatura que empezó a aletear sus alas dando un zumbido.
Otro nuevo grito cercano y Eugenia ya estaba que se moría del miedo, caminó despacio rodeando a la criatura posada en el umbral de la puerta y alejándose de la que posaba sobre el césped, cuando pasó el cuerpo por la ventana que se encontraba al lado de la puerta a espaldas de la criatura, recordó que la última vez que lo había hecho había tirado dos vasos del mueble aparador que estaba del otro lado, contaba sólo con seis años y su padre le había tirado de la oreja por tal travesura, esta vez ella pensó que el pasar por allí era justificable.
Cuando cerró la ventana sintiéndose segura en el interior, pudo notar cómo la criatura había empezado a caminar por la puerta y como ésta tenía la parte superior de vidrio pudieron contemplar con mayor exactitud las patas y la parte inferior del pecho. Y digo “pudieron” porque Vania también se encontraba allí, al igual que su hermana, observando esa cosa con total concentración.
Luego de unos segundos Eugenia se sintió asqueada por los ruiditos y comprendió que estando allí parada no hacía otra cosa que incrementar el miedo.
Se dirigió a su cuarto, abrió su facebook y prendió la tele.
Las pocas personas que habían podido entrar en internet (y no estaban gritando en sus casas) daban comentarios acerca de los extraños bichos que la lluvia había arrastrado, incluso algunos habían sacado fotos y a Eugenia se le erizó la piel al ver en algunas zonas de su barrio a una concentración mayor de esas cosas, e incluso algunas eran más grande que Vania.
¡Qué son estos bichos! / ¡Están intentando entrar por la ventana de mi casa! / ¡No intenten salir de sus casas, la calle Artigas está llena de esas cosas! 
- ¡Eugenia! – le gritó Vania a su hermana que estaba anonadada observando las noticias de la gente. Ella le prestó atención a su hermana que señalaba el televisor muerto. No había señal en ningún canal.
Y entonces, nuevos gritos en las calles, gente que corría o autos que pasaban derrapando por la calle mojada.
Escucharon una gran explosión seguido por un intenso olor a gasolina quemada y de tal estupor ninguna de las hermanas notó que unos constantes golpes que sentían, venían de la puerta de entrada.
- ¡Abran! ¡Eugenia!
Vaya, supongo que por ser la mayor me toca ser la valiente. Pensaba Eugenia mientras se dirigía hacia la puerta, pero al sentir la voz que llamaba con más claridad supo de quién era y no dudo en ir a abrir, Vania se quedó mirando por la ventana del cuarto la intensa luz de la explosión que se había creado tres casas a la izquierda.
Alicia Gonzales, de veinte años, rubia natural que se había teñido el cabello de negro, amante de los autos y las películas de Ashton Kutcher, entró desesperada por la puerta y se arrinconó en una esquina del living llorando a gritos y temblando de pies a cabezas.
- ¡cerrá! CERRÁ LA PUERTA
-Alicia, calmate. – le dijo Eugenia que conocía a Alicia desde la primaria. - ¿qué está pasando, boluda?
- Esos bichos ¡esos bichos! – dijo sentándose en el piso con la mirada perdida. – Hay muchos, afuera, ¡entraron por la ventana y querían agarrarme! ¡Gastón Duarte tenía uno pegado a la cabeza en la esquina y unos tipos intentaban sacárselo!
- pero ¿cómo pegado? ¡Qué pasa! – dijo Eugenia asustada sin entender del todo el asunto.
Alicia quedó un segundo en silencio y la miró por primera vez con sus ojos húmedos y abiertos al máximo, entendió entonces que su amiga sabía poco del incidente.
- Esas cosas… esas mariposas… vinieron con la lluvia y se te pegan a la cabeza
- ¿cómo que se pegan?
-¡No sé Eugenia! Tiene un aguijón… ¡un pico! Y te agarran… y no sé… ¡te chupan!
Eugenia, que ya había escuchado demasiado se aseguró de que la ventana del living estuviese bien cerrada y corrió a su cuarto y su corazón se detuvo por un segundo al no encontrar allí a Vania.
- ¡Eugenia! – gritó entonces la pequeña, y ella corrió hacia la cocina que era de donde provenía su grito. La niña se encontraba observando la puerta y cuando el vidrió de ésta empezó a hacerse añicos en manos del insecto dio un grito que acompañó a un trueno.
- ¡Vania callate! – le gritó mientras pensaba qué cosa hacer para detener al bicho. En la puerta opuesta vio al aparador que contenía la vajilla y notó que era exacto para que bloqueara la puerta, cuando comenzó a moverla vino Alicia en su ayuda y juntas lograron desplazarlo hacia la puerta, cuyo vidrio estaba cediendo y por él se colaban las asquerosas y viscosas patas de la mariposa-medusa.
En cuanto lo lograron escucharon a la criatura intentando pasar por la madera dándole golpeas con el pico.
Las tres mujeres notaron cómo la lluvia empezaba a caer de nuevo y con ella aumentó el nerviosismo de Alicia que empezó a llorar nuevamente.
- ¡Van a venir más! ¡VAN A VENIR MÁS! ¡VIENEN CON LA LLUVIA!
Eugenia notó como Vania empezaba a llorar, el horror que se dibujaba en la cara de Alicia era contagioso y no era bueno que las tres entraran en pánico.
Cuando logró que se calmara las tres se acurrucaron en una esquina del dormitorio de Vania, Eugenia creía que estando su hermana familiarizada con el lugar estaría mejor. Apagaron todas las luces, e incluso la computadora y todo lo que delatara que se encontraban allí. La lluvia fue creciendo y con ella los aleteos y las sombras que pasaban volando por la ventana del cuarto. Las tres estaban en absoluto silencio.
- Deberíamos correr un mueble a la ventana. – dijo Alicia mirando concentrada a la lluvia que golpeaba con fuerza los vidrios.
Eugenia estaba concentrada con su celular intentando llamar a su madre luego de que llamar a la policía fuese en vano.
- Viven en las nubes. – comentó  Vania que hasta entonces había estado muy callada.
- ¿Qué decís Vania? ¿Cómo es posible que esas cosas vivan en las nubes?
-  Hay bichos que viven bajo enormes rocas, ¿Por qué no medusas que vivan en la humedad de las nubes?
 Medusas con alas, repulsivas, asquerosas… pensó Eugenia, pero no dijo nada porque la idea le parecía muy fantasiosa.
- Más que mariposas. – dijo Vania. – Parecen polillas; las mariposas son lindas, esos bichos no. Son como polillas viscosas y trasparentes y tiene extremidades, algunas similares a tentáculos. – luego se permitió una leve carcajada. – Un niño de mi clase dice que las polillas son mariposas zombies.
Ninguna de las dos chicas hizo caso al chiste.
La lluvia intensa siguió cayendo sin cesar y durante media hora no hubo novedad, las chicas seguían atemorizadas, los celulares no funcionaban y  algunos gritos se escuchaban por el barrio.
- ¿Adónde vas? – preguntó asustada Vania cuando notó que su hermana se paraba rompiendo con la tranquilidad que habían generado.
-Necesito ir por agua, me muero de sed. No voy a tardar. - contestó ésta por lo bajo.
Y en cuanto se paró en la más completa calma un estruendo las sobresaltó a las tres.
La ventana se hizo añicos y por ella entró una de esas polillas, incluso más grande que el hueco de la ventana. En cuanto las atacó (permitiendo al viento y la lluvia escandalosa entrar mientras los fragmentos de vidrio se esparcían por el dormitorio) las tres se pararon y fue Alicia quien tomó el coraje de enfrentarlo tomando unos tantos libros de una repisa (en los cuales se encontraban un diccionario enciclopedia, el libro de ciencias naturales y el libro de cálculos que usaba Vania para la escuela) y se los arrojó encima; la criatura chilló de dolor cuando varios de ellos les golpeó y cayó al suelo con el peso del diccionario en el pecho, aleteó salpicando agua y moviéndose insistente por el piso, tal como lo hace una polilla herida bajo un foco de luz.
A Eugenia le había fallado toda valentía y fue Alicia la que con total ira empezó a pisar la cabeza del bicho, una, dos, tres, cuatro veces y la masa gelatinosa que crujía al ser aplastada fue convirtiéndose en un mal oliente puré. Pero fue la hermana mayor que actuó cuando otro de esos bichos entró por el hueco de la ventana, está vez Alicia no reaccionó, quizás porque su menor tamaño la confundió, y es que ésta era del tamaña de un plato. Eugenia sólo atinó a coger el cubrecama y arrojárselo encima, luego las tres salieron corriendo del cuarto porque se avecinaban nuevas sombras y aleteos desde afuera.
Luego de cerrar la puerta corrieron sin saber a dónde.
- ¡Eugenia, estás rompiendo el aparador, van a entrar! – gritaba Vania.
- ¡Alicia no te vayas! ¿Qué hacemos?
Pero Alicia ya había decidido marcharse, ya había tenido bastante experiencia con su casa invadida por esas cosas.
Eugenia decidió correr hacia ella pero cayó en la cuenta de que tenía a su hermana pequeña de la mano, entonces se metió a su dormitorio y se arrodilló frente a ella. Dentro de la cocina esos bichos ya estaban haciendo estragos.
- Metete dentro del ropero y no hagas ningún ruido. – le ordenó a la pequeña que estaba dura del miedo.- Si te quedás allí en silencio no te van a encontrar, y si lo hacen, las puertas son muy duras y resistentes y tardarán demasiado tiempo en derribarlas.
Vania asintió con la cabeza y corrió a esconderse en el inmenso ropero, cuando Eugenia estuvo convencida de su seguridad, corrió hacia el living, tomó un paraguas macizo y salió a la calle. Quedó unos instantes contemplando la escena con horror: la lluvia cayendo como siempre, los relámpagos alumbrando la calle y las casas, los cuerpos tirados por todos lados (algunos cubiertos de esas enormes polillas), y si se miraba fijamente se podía observar a más de una de esas cosas bajando de las nubes y volando con las demás por el inmenso cielo.
La muchacha agitó su cabeza para concentrarse y se dirigió  hacia Alicia que corría como loca por la vereda.
Dos de esos bichos se tiraron en picada hacia ella y esta pudo golpearlos con el paraguas, luego lo abrió y se refugió bajo éste para retener la lluvia y correr más deprisa sin ser molestada.  Vio a su amiga correr a gritos y a una de esas cosas intentando posarse en su cabeza, con sus alas desplegadas era más grande que el paraguas que llevaba.
Se escuchaban muchos gritos y disparos; Eugenia recordó el arma que su padre guardaba en su alcoba y se enojó consigo misma por ser tan impulsiva y no haber pensado antes en ella, pero no era el momento de volverse a plantear que debía pensar bien antes de actuar.
La criatura le asqueaba y además le tenía mucho miedo, era enorme e insistía en posarse sobre Alicia, incluso ante el desesperado empeño de ésta porque no ocurriese. Eugenia cerró el paraguas y le arrojó un golpe que la criatura pudo esquivas a medias, cuando volvió a atacar, pudo darle su merecido golpazo  (como un bateador de béisbol dando su mejor golpe) y la criatura cayó al piso aturdida, puso fin a su existencia enterrando el extremo del paraguas en su cabeza. Pero cuando fue a socorrer a su amiga una bandada de esas cosas se arrojó sobre ellas y ya no guardó esperanzas de salir vencedora a menos que su paraguas fuese mágico o algo por el estilo.  
El lugar se vio atestado de esos bichos y del ruido de sus aleteos, luego sintió unos fuertes disparos y se permitió sacar los brazos de su cabeza que había puesto en modo de protección para ver la escena.
Cacho, el viejo cascarrabias, llegaba con escopeta en mano a socorrerlas, pero había sido demasiado tarde, porque en cuanto esas cosas se dispersaron por el miedo, y las que estaban heridas cayeron al suelo, Eugenia pudo ver claramente a una de ellas cogida de la cabeza de Alicia.
- ¡NOOOOO! –gritó, y con sus propias manos intentó desprendérselo sujetándolo por las alas. Pero el bicho la tenía bien sujeta y tuvo que tomar el paraguas del suelo para enterrar su extremo en su pecho.
Por unos segundos creyó que el bicho seguía con vida, pero luego notó que no se movía: estaba muerto. Cacho llegó a su encuentro y miró a la joven con horror. Eugenia retiró el bicho de la cabeza de su amiga jalando con fuerza, por el agujero que éste había hecho en su cabeza no corrió ni una sola gota de sangre, Alicia tenía los ojos abiertos y apenas estaba viva.
- Yo, el bicho . –dijo. – jugar tocando el teclado sin perro del quizás… el fin, conocemos, Eugenia. – La joven no supo cómo reaccionar ante el delirio de su amiga, pero entendió que el bicho había hecho daños en su cerebro.
- Entierran su pico en tu cabeza. – dijo el viejo. – Y te chupan… uno desvaría hasta morir, retardados.
- Con juego de manzana podría leer el vidrio de loza, llora Vania por cobija.
- Shh… shh.. – le dijo su amiga arrodillándose ante ella y sujetando su cabeza.
Alicia la miró por unos segundos, dio unas convulsiones y ya no se movió.

Eugenia lloró por unos segundos y cerró los ojos de su amiga muerta, luego la corrió hacia el pasto y la acomodó como si durmiese, recordó aterrada a los insectos y miró hacia arriba, pero ya no había ni insectos ni lluvia, las nubes se estaban marchando…
- Se fueron. – dijo el viejo también mirando el cielo y contestando la pregunta que ella no había hecho. – Se marcharon con la tormenta así como llegaron...






Cuando Eugenia abrió el ropero, la luz del amanecer ya se había posado por los tejados de las casas, Vania la abrazó con fuerza y ella al cabo de unos segundos hizo lo mismo.  Llevó a su hermana al living y en total silencio le preparó un chocolate caliente. La actividad en la calle había comenzado, luego de la invasión, los vecinos, los policías y los bomberos empezaron a limpiar el lugar, llevándose a los muertos y heridos y recogiendo a los bichos muertos. Uno de esos hombres que iba golpeando las puertas casa por casa les preguntó si se encontraban bien y se marchó con la idea de regresar para poder vigilarlas.
Eugenia imitando a los vecinos se aseguró de que Vania estuviese entretenida viendo la tv (aunque sólo se hiciese eco sobre el incidente de la noche en todos los canales) y fue hacia el cuarto de la pequeña donde tomó a la criatura que había roto la ventana por una de las alas y la arrastró hacia la puerta del fondo, luego la llevó al patio pasando por el costado de la casa y la dejó sobre la vereda, donde de seguro alguien se encargaría de ella.
Volvió al cuarto de su pequeña hermana, tomó la primera manta que encontró y un osito de peluche que a Vania le encantaba, al cual le faltaba un ojo y olía raro.
La pequeña se encontraba concentrada viendo la televisión y Eugenia pensó que ya había tenido demasiado protagonismo en esta historia. La tomó de la mano sintiéndose exhausta y la llevó a su cuarto donde se acomodaron en la cama, la envolvió en la manta y le dio el peluche.
- ¿Papá y mamá van a volver? ¿Ellos están bien, verdad?
Ella le dijo que sí pero por dentro no estaba muy convencida, ambas entraron en un sueño profundo, 
Eugenia soñó sus más hermosos recuerdos que tenía con sus padres y ni una pizca de los acontecimientos de esa noche se hizo presente. Cuando despertó luego de unas cuantas horas se encontró con su hermana acostada a su lado con la miraba fija.
- ¿Papá y mamá van a volver?
- Sí Vania, calmate…
-¿Papá y mamá van a volver? Escribís de la cuenta blanco por el ojo de Alicia. Papá, mamá, bicho, van a volver ¿volver van a mamá y papá? Alicia.
Lo que no había descubierto Eugenia, es que la manta que la cubría era el cubrecama que ella había usado para arrojarle encima a la segunda polilla que había entrado por el hueco de la  ventana, y que pegada aún a la tela, había podido llegar a la nuca de la niña cuando ambas dormían.